Científicos por la eliminación de los contaminantes tóxicos PDF Imprimir E-mail
Viernes, 15 de Enero de 2010 06:48

Los abajo firmantes, investigadores y profesionales de distintos campos de la ciencia, la salud, la educación, el medio ambiente y la prevención de riesgos laborales, preocupados por las consecuencias que sobre la salud y el medio ambiente pueden ocasionar los COPs, otros CTPs y los disruptores endocrinos declaramos:

Sobre los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs),
Que España es parte signataria del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, adoptado el 23 de mayo de 2001, y que la comunidad científica internacional y los gobiernos signatarios del Convenio han reconocido que la única solución segura para hacer frente a los riesgos de los COPs es eliminar su uso, sustituyéndolos por productos, procesos y tecnologías alternativos.
Que además de la docena sucia que inicialmente comprende el Convenio de Estocolmo, existen muchos otros COPs, particularmente de la familia de compuestos organohalogenados, que deben ser igualmente sustituidos progresivamente.
Que en España no se han tomado aún las medidas necesarias para identificar las fuentes de COPs y los mecanismos para garantizar su eliminación.
   
Sobre otros Contaminantes Tóxicos Persistentes (CTPs),
Que existen otros agentes químicos ambientales que poseen características de persistencia similares a los COPs y, por tanto, se debe definir un grupo más amplio sobre el cual actuar, definido como contaminantes tóxicos persistentes o CTPs, que incluye a los COPs.

Que en España es inaceptablemente escasa la información sobre las concentraciones de CTPs en las personas, y que no existe ningún estudio representativo de una población general sana, por lo que nadie conoce cuáles son las concentraciones de CTPs en individuos según Comunidades Autónomas, grupos de edad y género, hábitos alimentarios, ocupación, educación o clase social.

Que los escasos estudios disponibles indican que un 80-100% de la población española tiene concentraciones detectables de CTPs como el DDE, los policlorobifenilos (PCBs), el hexaclorobenceno o el lindano.
Que a pesar de que en España la información sobre la contaminación de los alimentos por CTPs presenta grandes vacíos temporales y geográficos, existen estudios para afirmar con fundamento que muchas muestras de carne, pescado, huevos, leche, mantequilla, queso y cereales contienen residuos de DDE, PCBs, hexaclorobenceno, lindano y otros CTPs.
   
Sobre los disruptores endocrinos,
Que se han identificado hasta la fecha más de 500 sustancias químicas sintéticas sobre las que se conoce o se sospecha que tienen capacidad de alterar el equilibrio del sistema endocrino de los seres humanos y de otras muchas especies de seres vivos.
Que el equilibrio de los diferentes sistemas del cuerpo humano depende de la presencia de los mediadores químicos naturales que conocemos como hormonas, y que los disruptores endocrinos pueden interferir en cualquiera de estos sistemas de distintas formas.
Que las consecuencias de alterar el sistema endocrino pueden ser graves y a menudo irreversibles, e incluyen efectos nocivos sobre el sistema inmunológico, la reproducción, el metabolismo, el desarrollo cognitivo de los niños y hasta aspectos del comportamiento psicosocial.
Que estas sustancias químicas no tienen parangón en la naturaleza, por lo que no se incluyen los compuestos naturales con actividad hormonal conocida. Tampoco son producidas con fines terapéuticos o diagnósticos, no estando por tanto clasificados como residuos de medicinas o fármacos utilizados en medicina humana o veterinaria.

Que es necesario abordar este riesgo tóxico mediante un enfoque diferente al considerado tradicionalmente, ya que:

  • Los efectos de los contaminantes pueden ser distintos sobre el embrión, el feto, el organismo perinatal o el adulto.
  • Los efectos se manifiestan con mayor frecuencia en la progenie que en el progenitor expuesto.
  • La disrupción endocrina puede ocurrir a dosis de exposición sumamente bajas, incluso miles de veces inferiores a los niveles considerados seguros hasta ahora para la protección del medio ambiente, la salud pública y la salud laboral.
  • En el organismo en desarrollo el momento de la exposición es decisivo para determinar el carácter, la gravedad y evolución del daño.
  • Aunque la exposición crítica tenga lugar durante el desarrollo embrionario, las manifestaciones pueden no ser evidentes hasta la madurez del individuo.

Que numerosos estudios han asociado diversas patologías observadas en distintas especies animales con la exposición a disruptores endocrinos, y que entre los efectos evidenciados figuran:

  • Alteraciones de la función tiroidea en aves y peces.
  • Disminución de la fecundidad en aves, peces, moluscos y mamíferos.
  • Disminución de la eficacia en el proceso de incubación en peces, aves y tortugas.
  • Desmasculinización y feminización de los machos en peces, aves y mamíferos.
  • Desfeminización y masculinización de las hembras en peces, gasterópodos y aves.
  • Alteraciones del sistema inmune en aves y mamíferos.

Que en los últimos años muchos estudios de investigación biomédica han demostrado un deterioro de la salud reproductiva humana en los países más industrializados:

  • Diversos estudios epidemiológicos sugieren una caída importante en el recuento espermático en países como Dinamarca, Francia, Bélgica, Gran Bretaña, Holanda y Canadá, si bien las diferencias interregionales parecen ser muy importantes.

  • Asistimos a un alza en la incidencia de alteraciones en el desarrollo del aparato genitourinario; enfermedades como la falta de descenso testicular -criptorquidia-- e hipospadias son cada vez más frecuentes.

  • Enfermedades como la endometriosis y alteraciones funcionales del desarrollo sexual, como la presentación menstrual en edades tempranas -menarquia precoz- son descritas en poblaciones industrializadas.

  • El cáncer en órganos hormono-dependientes --mama, próstata, testículo u ovario-incrementa su incidencia y precocidad, siendo una de las principales causas de mortalidad en el mundo occidental.

Que la disrupción endocrina afecta a la expresión de diversos genes, por lo que eliminando la exposición a los disruptores endocrinos se podrían eliminar muchos de sus efectos sobre la salud.
   
En general,
Que sigue existiendo una dispersión multidimensional -local y global- de CTPs y de disruptores endocrinos.
Que la contaminación por CTPs y disruptores endocrinos de la población general española es un hecho sumamente preocupante desde una perspectiva de salud pública, laboral y ecológica.
Que estamos expuestos a ellos tanto en nuestros hogares, como en los lugares de trabajo y ocio. La exposición se produce a través del aire, el agua y los alimentos, fundamentalmente a través de los alimentos grasos y derivados, desde los primeros hasta los últimos instantes de la vida.
Que las exposiciones laborales a CTPs y disruptores endocrinos presentan especial relevancia y gravedad por el amplio abanico de usos y aplicaciones en que son presentes dichas sustancias y las dificultades en el acceso a la información fiable y rigurosa de las trabajadoras y trabajadores sobre estos riesgos, por lo que resultaría necesario y urgente introducir cambios en la salud ocupacional y en los sistemas de prevención y evaluación de riesgos laborales, en especial, para prevenir los riesgos reproductivos, tanto en hombres como en mujeres, cuya protección actual del embarazo resulta insuficiente.
Que en España el número de estudios sobre los efectos que los CTPs y los disruptores endocrinos tienen en las personas y el ambiente es ínfimo.
Que España sufre un enorme déficit de indicadores poblacionales sobre el impacto que los procesos ambientales tienen en la salud humana, lo que impide efectuar valoraciones racionales y tomar decisiones científicamente justificadas en circunstancias socialmente alarmantes.
Que resulta necesario dar un impulso a la investigación, a la difusión de información fiable y a la promoción de alternativas de sustancias, procesos y productos no tóxicos para sustituir a los CTPs y a los disruptores endocrinos.
Y que el gobierno español, y en particular las autoridades sanitarias, medioambientales y laborales no están tomando las medidas necesarias para eliminar los riesgos ocasionados por los CTPs y los disruptores endocrinos.

 

Por todo ello urgimos al gobierno español a:

Ratificar de forma inmediata el Convenio sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes y desarrollar a corto plazo el plan de implementación que el propio convenio exige, incorporando un plan complementario con otros CTPs.
Desarrollar un plan nacional de disruptores endocrinos, cuyos objetivos sean la identificación, sensibilización social y eliminación progresiva de estas sustancias, con calendarios, presupuestos y mecanismos de control público.
Aplicar el Principio de Precaución para aquellas sustancias químicas para las que existe una incertidumbre científica sobre sus riesgos, con moratoria en su producción, comercialización y uso.
Impulsar la investigación y desarrollo sobre los riesgos, presencia y alternativas a los CTPs y disruptores endocrinos.

Igualmente,

Urgimos a todos los gobiernos autonómicos y municipales y a todas las empresas a hacer suyas las razones y propuestas de esta Declaración, aplicando con mayor vigor la legislación, desarrollando sistemas de información e inspección más eficaces, e implementando procesos y productos alternativos.
Invitamos a todas las ciudadanas y ciudadanos, y en especial a trabajadoras y trabajadores y a sus representantes sindicales, a informarse y a participar activamente para demandar la eliminación de los CTPs y de los disruptores endocrinos.
 
Contacto

 

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(+57)(5)(358 5914)
 
(+57)(312 3566147)

 

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